martes, 15 de noviembre de 2016

¿Quemamos más calorías entrenando con frío?


En condiciones de frío, nuestro cuerpo debe general calor para evitar que nuestra temperatura corporal descienda, lo que implica un mayor flujo de sangre hacía la piel, y una mayor pérdida de energía, para mantenernos alejados de la hipotermia

Una temperatura moderadamente fría, por debajo de 10ºC, ya produce un gasto calórico extra, mayor cuanto más baja sea. Pero el  mayor gasto calórico se da en temperaturas de frío extremo (0ºC o menos) cuando la persona empieza a temblar. En el momento que empezamos a tiritar se puede producir un gasto calórico adicional de 100 kcal cada 15’. 

Cuando nuestro cuerpo empieza a temblar, por motivo de esta acción muscular, generamos más calor y, además, los músculos segregan hormona Irisina, que estimula la producción de calor de las células de grasa, blancas y marrones, almacenadas en nuestro cuerpo. Por eso, cuando tiemblas, tus músculos queman más calorías no solamente a través del glucógeno muscular (hidratos de carbono), sino que también utilizas tus reservas de grasa blanca y parda, para obtener ese calor.

Ahora bien, si no estamos entrenados previamente en la actividad a realizar, no será buena idea empezar a hacerla en situación de frío extremo, ya que el ejercicio físico es una situación de estrés, a la que si añadimos otra situación de estrés como es el frío extremo, podemos entender que nuestro cuerpo puede verse superado por la situación global y entrar en estado de shock. Por esta razón recomendamos estar bien entrenados antes de salir al frío a buscar ese gasto calórico "extra".

jueves, 3 de noviembre de 2016

ENTRENAMIENTO CON FRÍO


El ejercicio en condiciones de frío no debería representar un problema para la salud, excepto en personas con Asma, debido a que un frío extremo puede desencadenar un ataque de asma, o enfermedades del corazón, porque se puede dificultar la circulación.

Otro factor a tener en cuenta es la Hipotermia, disminución de la temperatura del cuerpo por debajo de lo normal (>36º), que se puede producir por una exposición prolongada a temperaturas bajas o por un exceso de ejercicio que lleve al cuerpo a no poder compensar la diferencia de temperatura con el exterior. La hipotermia es una situación complicada, y si nosotros o alguien cerca de nosotros sufre mareos, falta de coordinación, problemas al hablar o síntomas similares, deberíamos acudir a un hospital.

También debemos ser cuidadosos con las congelaciones superficiales que se puedan producir con temperaturas bajo cero, y atender a síntomas como el picor o insensibilidad a las zonas más sensibles como nariz, mejillas, orejas y dedos de manos y pies.

Y, definitivamente, si a estas temperaturas bajas se unen otras condiciones como lluvia o viento, la recomendación sería entrenar a cubierto. No merece la pena el riesgo para la salud con el beneficio que podamos obtener.

En general, el cuerpo es capaz de compensar estas temperaturas bajas, pero no debemos olvidar que estas condiciones son un estrés mayor para el organismo, por lo que la experiencia previa y tener una buena progresión de entrenamiento son cruciales, no solamente para evitar riesgos, si no para tener una experiencia satisfactoria de entrenamiento.

7 Consejos para el entrenamiento a baja temperatura:

1.  Si las temperaturas son negativas, o hay viento y lluvia con temperatura baja, evita entrenar fuera.
2. Permanece atento a los síntomas de congelación e hipotermia.
3. Si vas a empezar a entrenar, no lo hagas en condiciones de mucho frío. El organismo se va a ver sometido a demasiado estrés.
4. Usa ropa sintética, especialmente en la primera capa. Después usa lana o forro polar, pero evita el algodón.
5. Fundamental cubrir cabeza, manos y pies. Si queremos que el aire no entre muy frío en la garganta, usar máscara.
6. Evitar llevar excesiva ropa, que nos puede molestar cuando ya hayamos calentado. Lo mejor es ir probando para conocer lo que mejor me va a ir.
7. Disfruta del entrenamiento. Si no eres capaz de disfrutarlo, entonces mejor a cubierto.